lunes, 20 de enero de 2014

Un lazo azul

Cerré el libro por la página 60, dejando un billete usado del metro de Barcelona como punto. Me entraron unas ganas terribles de encender un cigarrillo, pero no encontré ninguno. Me levanté de la silla y empecé a dar vueltas a la habitación, apartando unos calcetines sucios con el pie. Una rara sensación parecida al hastío me recorría el estómago. De pronto me fijé en una fotografía medio escondida en mi estantería, junto a un libro de poemas de Kerouac y una lata de gasolina para el zippo.