Nos habla Quine de un posible alejamiento por parte de la filosofía al hombre corriente, lo cual nos hace pensar, inevitablemente, en el rechazo a este complejo de superioridad (que padecemos muchas veces los filósofos) que mantiene Wittgenstein cuando plantea a sus alumnos para qué le sirve a uno la filosofía si luego no es capaz de aplicarla a lo cotidiano. Realmente nos encontramos cara a cara con este problema cuando advertimos que, para los ciudadanos de a pie, la filosofía resulta algo tremendamente lejano, abstracto, que es inútil para la vida cotidiana, que no se lleva a la práctica.
"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo", Oscar Wilde
viernes, 11 de abril de 2014
lunes, 7 de abril de 2014
Quisiera ser ese envoltorio
Subí al avión con ciertos aires de grandeza, sintiéndome casi el
amo y señor de los aeropuertos. Coloqué despreocupado y casi con
desdén la maleta en el portaequipajes que cerró, con un seco
“click”, el asistente de vuelo (vulgarmente conocido como
azafato).
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