Abandono
el esmalte blanco y gastado del borde de la bañera. Totalmente
desnudo me enfrento al espejo; limpio el vaho húmedo que se deshace
en gotas. Abro el armario y tomo el peine. Antes levanto la tapa del
inodoro y me siento. Casi el mismo esmalte que la bañera, pero frío,
casi hostil. Tenso el cuerpo, acabo, uso el papel y tiro de la
cadena. Vuelvo al espejo, me lavo las manos a conciencia. Sigo
desnudo. El ritual de los sábados: ducharse, cagar, peinarse,
colocarse la toalla alrededor de la cintura. Vuelvo a limpiar el vaho
del cristal. -Ya ha salido el café.
"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo", Oscar Wilde
jueves, 5 de diciembre de 2013
domingo, 1 de diciembre de 2013
Cantando bajo la lluvia
Las 20:34 y un hombre. Una silueta. El chaquetón se tiñe con
la noche y un cigarro ansioso. Se consume rápido y el tiempo pasa lento si
quieres que pase rápido. Hace frío y las personas pasan. Pero si quieres que
pase no pasa, así que espera.
Un baile
Un
baile.
Camina por la calle sobre charcos de nieve sucia. Llega tarde, va con
prisa. La miro desde el balcón. La
nieve la envuelve.
La nieve cae frenética, desde lejos. Si la miro de cerca cae
despacio, despacio… Contraste entre el frío de afuera y el calor
de adentro. Vuela su bufanda roja rebelde. Un rayo de sol de vez en
cuando se abre paso entre millones de partículas de agua congelada.
Es hermoso ver caer la silenciosa nieve desde mi balcón, es hermoso
ver pasar a la gente allí abajo, es hermoso ver como cae la nieve en
un silencio frenético y fijarse en los copos que caen despacio. La
nieve baila. No es como la lluvia; la lluvia es triste y monótona, o
es simplemente furiosa y cruel. La nieve no. Una vez vi nevar en la
playa. Fue un espectáculo bello. La belleza es inútil… por eso es
bella.
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