-Dedicado a unos grandes, a few great men.
Tecleamos como posesos
entre mares de ceniceros. Es como un ritmo del swing del ídolo
“Pops”. Oh si, dale negro, tú, que sabes sacarme el ritmo de las
piernas. Sentado y el pie se mueve solo. Esas noches de asfaltos
mojados y de porteros de discoteca con sus abrigos negros, y las
luces de neón que se les reflejaban en las anchas espaldas. Rollin’
calle abajo a ritmos frenéticos, abrazados a las farolas, entre
arcadas de la risa. ¡Íñigo, colega, se te va la puta olla!
Las
noches iguales y diferentes, en que la razón perdía sentido. La
vida en presente sin siquiera estar en presente. Reducida a un trago
o a una calada, y las preocupaciones escapan en la oscuridad
brillante y difusa tras una copa de ginebra barata -pásame un hielo
anda. Y el presente que se nos iba, derrapando a grandes carcajadas.
El escaso dinero se esfuma sin darte cuenta: un cigarrillo tras otro,
una cajeta tras otra. Winston. Edu gorroneando, como siempre.
Pero una noche es una noche, en teoría. Y los paseos abarrotados por
la trave, entre gritos y risas a la carrera.
“Joder tío, si salimos demasiado le cogeremos asco..." "Bah".
J. B. y A. L.
