jueves, 28 de noviembre de 2013

Ballantine's

-Acércame la cubitera, dijo mientras destapaba el Ballantine's, volviéndose despacio. En la sala, las chicas cotilleaban y de vez en cuando soltaban algún gritito de sorpresa. Nosotros dos estábamos en la cocina, descansando del alboroto femenino y aprovechando para hablar "de hombre a hombre".
Secándome unas gotas de sudor de la parte superior del labio con la mano derecha, alargué el otro brazo hacia la encimera, y tanteando busqué lo que me pedía. Las voces entremezcladas y disonantes de las chicas, unas más altas que otras, llegaban a intervalos hasta la cocina, junto con algún que otro compás de las canciones de Otis Redding. Nosotros fumábamos. Yo miraba hacia algún punto indeterminado entre la punta de mis zapatos y la pata de la mesa, y de vez en cuando agitaba la ceniza del pitillo hacia el fregadero. Tras unos minutos, y después de apurar la penúltima calada de su Winston, me miró a los ojos, y con una medio sonrisa de complacencia sentenció, levantando ligeramente su vaso: "me encanta".
Luego, dio una última calada y regresó a la sala, silbando Sittin' on the Dock of the Bay.


J.B.