viernes, 29 de noviembre de 2013

Sin punto

Iba caminando y el cielo gris eléctrico
las lágrimas del edificio de enfrente asomaban en la única ventana encendida, caminaba con las
manos
en los bolsillos pensando en la muerte y un
pájaro rompía el vuelo y el cielo gris-azul-rojo eléctrico, pasaban coches (mis favoritos los de los
noventa)

iba caminando y chutaba con el pie derecho una hoja marrón muerta y húmeda
-empieza a hacer frío pero he cogido el jersey
esta mañana al salir de la ducha casi me congelo el culo por culpa de la corriente de aire (alguien ha
dejado la cristalera abierta y hacía un frío de mil demonios)
caminaba y meditaba acerca de la muerte y
no sabía de qué meditaba, sólo pensaba “muerte?”
y el zapato se me moja en el charco
y en el charco se refleja un trozo de ese cielo gris eléctrico que había roto el pájaro
latas de coca cola medio arrugadas al lado de la papelera devastada y pintarrajeada
en esa esquina se acaban de fumar un petardo los chavales con capuchas y pantalones bajos
y yo iba caminando y me encuentro un autobús cruzando la calle a toda leche
y freno en seco para no matarme y pienso “será cabrón” y luego miro a la abuelita del bastón (oh
que tierno)
-algunas viejas te miran con asco- llego a casa y al fin es mi momento y cojo un yogur griego de fresa de la nevera
y el libro de Paul Auster y me hundo un par de minutos en el sofá hasta que
decido sentarme y escribir un rato sin un jodido punto
el vecino de arriba toca la guitarra y no lo hace mal pero a las doce y media de la noche me tocaba
la moral
por eso grité por la ventana “¡maldito gilipollas!” y después me sentí idiota
pero me reía para aparentar
siempre aparentar.
Lo sé, acabo de escribir un maldito punto

J.B.