Un viaje a la luna. La Tierra ahí atrás, como una enorme bola de billar. Sobrecogía mirarla. También hechizaba. El espacio es casi silencioso... inmenso y callado. Lo pensaba mientras flotaba sin gravedad por la cabina de la nave espacial. El silencio misterioso y vibrante que lo envuelve todo.
Sales de la Tierra y es como meter la cabeza en el mar. Incluso distinto a eso... Y la nave, un punto diminutísimo que avanzaba en ese vacío abrumador. Allá abajo (o arriba, o quién sabe en qué posición) España. Y ahí, en el norte y cerca de Francia... sí, por allí debía de estar Pamplona, esa ciudad gris. Madrid se distinguía perfectamente. Y prefirió no seguir mirando porque se mareaba. -Dios, le daba vueltas todo. Claro, es que literalmente estaba dando vueltas... dichosa gravedad. No lograba acostumbrarse a eso de andar flotando por ahí. Afuera todo de un negro eléctrico que vibraba. Y apacible. El espacio sideral. La luna... Tenía gracia, cuando era un chaval se imaginaba a los astronautas jugando a la Guerra de las Galaxias con marcianitos verdes. Y aquí estaba ahora, inmerso en el todo. Sonrió mientras asentía con la cabeza. Sí que tenía gracia.
Sales de la Tierra y es como meter la cabeza en el mar. Incluso distinto a eso... Y la nave, un punto diminutísimo que avanzaba en ese vacío abrumador. Allá abajo (o arriba, o quién sabe en qué posición) España. Y ahí, en el norte y cerca de Francia... sí, por allí debía de estar Pamplona, esa ciudad gris. Madrid se distinguía perfectamente. Y prefirió no seguir mirando porque se mareaba. -Dios, le daba vueltas todo. Claro, es que literalmente estaba dando vueltas... dichosa gravedad. No lograba acostumbrarse a eso de andar flotando por ahí. Afuera todo de un negro eléctrico que vibraba. Y apacible. El espacio sideral. La luna... Tenía gracia, cuando era un chaval se imaginaba a los astronautas jugando a la Guerra de las Galaxias con marcianitos verdes. Y aquí estaba ahora, inmerso en el todo. Sonrió mientras asentía con la cabeza. Sí que tenía gracia.
J.B.